📝 Okko the Exiled - Análisis 💮
Elimina la corrupción demoníaca a mazazos
Viajamos al mundo de los demonios y otros seres mitológicos de Oriente en Okko the Exiled, que tiene un particular estilo entre simpático y en ocasiones más oscuro y profundo. Una apuesta muy acertada del equipo californiano Frozen Flame Interactive, que siguen continuamente corrigiendo los pequeños fallos y otros problemas del título con gran resolución.
Agradecemos también al editor EastAsiaSoft por concedernos la copia de este estupendo metroidvania, para su análisis con la versión de Steam para PC. También disponible en los sistemas de Xbox One, Xbox Series, PlayStation 4, PlayStation 5 y Nintendo Switch.
Libertad para aplastar
Nuestro protagonista Okko es por fin libre de salir de la villa y ver lo que le espera en el exterior de las tierras demoníacas. Preparado con su gran mazo Colmillo Pesado y apoyado por gran parte de los residentes del lugar en El Viejo Trono, emprenderá su camino para enfrentarse a distintos retos, erradicar y purificar a los demonios corruptos o Arcontes, para así librarles de la degradación que han sufrido tras la guerra mil años atrás.
Un entramado bastante sencillo para Okko the Exiled, que prescinde de dar un gran peso a los personajes secundarios, pero que tampoco son simples "adornos" dentro de El Viejo Trono. Además de tener algunos otros ocultos y que parecen guardar secretos importantes durante el viaje.
A pesar de todo la amistad de Okko y su buen amigo Gotto que también es su hermanastro, parece ser uno de los puntos importantes de la narrativa. Este irá cogiendo peso de forma paulatina. Realmente no es una novedad, ya que desde el principio se muestra ese vínculo especial de amistad, aunque se desarrolle más adelante.
Acciones tantas como botones
Una de las partes que encontramos interesantes en Okko the Exiled es el sistema de juego, y aunque para los saltos es algo más tosco de lo convencional, -dado el tiempo de respuesta- en la modalidad de combate y según evoluciona el personaje, aprovecha de una forma muy acertada gran parte de los botones y el pad/joystick. Cada botón irá adquiriendo una importancia según desbloqueamos habilidades, mientras que en ataque, mirar hacia abajo o hacia arriba antes de atacar cambia significativamente el golpe.
Lo más interesante, pasa también fuera de los controles convencionales, aprovechando de forma muy estratégica los elementos del escenario con los que interactuar. No se limitan simplemente a abrir cofres, puedes destruirlos, y los pisotones pueden sacar a la luz calaveras enterradas, para arrojarlas de un garrotazo a los enemigos o tirar ollas explosivas para reventar paredes, entre otras muchas.
Y lo mismo se puede aplicar a los distintos enemigos. Ya que además de aprovechar su inercia para saltar, podremos devolverles aquello que nos arrojen como contraataque, dando un garrotazo.
Aparte de estas peculiaridades que nos permiten aprovechar toda la pantalla en distintos sentidos, se encuentran habilidades ya más conocidas de los metroidvania, como el doble salto, el dash o carrera y otros propios exclusivos para el protagonista como el gancho ascendente o fuego interior.
También tendremos distintos objetos de recuperación o mejoras permanentes, todo para ir bien preparado en nuestro recorrido por las distintas fases donde esperan minijefes, enemigos muy variados y otros que aun sin ser minijefes, casi lo pretenden.
Caminos secretos ocultando cofres repletos
Aunque no habrá demasiadas bifurcaciones en Okko the Exiled, no deja de ser un metroidvania y como tal, no pueden faltar falsos muros, zonas secretas inesperadas y lugares inaccesibles que requieren de las habilidades no aprendidas del protagonista. En ellas mayormente encontraremos cofres llenos de pociones y gemas para canjear otras mejoras.
Entre esas mejoras, se encuentran talismanes que nos facilitan ligeramente la vida como multiplicar nuestras ganancias de gemas o añaden alguna ligera potenciación del ataque o una rápida recuperación de la barra de maná, entre otros.
Los niveles también están bastante delimitados y seccionados por fases, siguiendo un orden bastante concreto de 3 fases y la del jefe, por lo que tenemos seis rutas a desbloquear para completar todo el mapeado y una final. Cada fase se presenta llena de plataformas que superar y pueden ser bastante largas si nos entretenemos mucho eliminando cada monstruo, o muy cortas si nos limitamos a esquivar.
Y hay otra cosa más que no debemos olvidar, al igual que varias cosas del entorno del escenario pueden ser lanzadas, también hay otras para llegar a lugares que parecen inaccesibles, como saltar sobre enemigos o "rocas de salto" para ganar impulso, las cuales nos permiten llegar hasta ellos sin tener que esperar a conseguir habilidades nuevas. Sin duda un buen sistema, pensado para aprovecharse del escenario al completo.
Arte místico pixelado y rockero perfilado
Ese aspecto visual de Okko the Exiled nos lleva en un primer vistazo hasta los mundos místicos asiáticos con "Onis" o "Dokkaebi", junto a otras razas pseudomonstruosas y rápidamente asociadas con demonios del más allá. Además de contar con personajes con un simpático diseño e interesantes en una primera impresión.
No solo cuenta con unos personajes realmente logrados, los escenarios tienen una riqueza completa de diseño, no solo artístico, también de cómo aprovecharlos potencialmente, tal y como ya hemos comentado antes en distintos aspectos. Por tanto no se quedan en meros escenarios y se convierten en algo bastante más tangible e interactivo en distintos niveles.
Algo que nos ha encantado particularmente del título es la banda sonora, temas muy melódicos casi sinfónicos y otros algo más intensos para los jefes, pero sin duda acertados, armoniosos y memorables. Todo ello sin quitar ese toque de música electrónica que tienen algunos de ellos y logrando sin duda una perfecta combinación.
¿Dominador demoníaco o demonio indomable?
Quizá uno de los puntos débiles de Okko the Exiled, radica en las pocas opciones que ofrece para su rejugabilidad. Y aquí no intentamos decir que necesite ser interminable para ser interesante, pero tras acabar la partida solo nos quedan algunos retos ocultos y encontrar todos los secretos escondidos en cada escenario (si es que dejas alguno sin "limpiar").
Tras la finalización también puedes comenzar un "Nuevo juego+" que aumenta la dificultad y te permite seleccionar la opción de que aparezcan los cofres aleatoriamente y no en los lugares determinados que ya pudieses conocer. Como modos adicionales también está el clásico Bosh Rush o el Modo OHKO donde puedes caer de un solo golpe.
Otra de las premisas, puede ser completar los niveles subterráneos, que dependerá de si has rescatado/encontrado a todos los Deevols, y donde radica su mayor reto, al tener tantos pisos y tan variados. Aparte de disponer de una dificultad bastante elevada si no tienes al personaje "a punto" o incluso si lo tienes, ya que la habilidad de control y el manejo de sus habilidades propias será lo que marque la diferencia.
Como conclusión final, el título consigue transmitir su historia, su sistema de juego y pese a no ser totalmente perfecto, ha sabido aprovechar los recursos sin añadir nuevas armas, y además, no se echan en falta. Donde lo mejor, y siendo lo más destacable, es como se aprovechan los enemigos y escenario para la acción activa y la pasiva de forma sutil e inteligente. El punto y final lo pone una banda sonora que nada tiene que envidiar a grandes joyas del pasado, y que siguen presentes en el día de hoy.
| Puntuación por sección | Media global | |
| Historia: | 7/10 | 7,6/10 |
| Jugabilidad: | 7/10 | |
| Gráficos: | 8/10 | |
| Música/Sonido: | 8/10 | |
| Diversión: | 8/10 | |
















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